Publicidad navideña: la ingenuidad e ingenio de los niñosA propósito de la diversa y heterógenea publicidad que circula por estas fechas en los medios de comunicación es que me ha surgido la inquietud de hacer este post, a partir de dos anuncios radiofónicos que me han hecho mucha gracia:
Publicidad 1href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/922/1589/1600/738554/nico.jpg">
-Papá: ¡Nico, una carta del Viejito!
-Nico: (con voz de alegría)¡Papá, léemela!
-Papá: (con voz grave) “Querido Nico…”
-Nico: (quejido de ternura) ¡m…m…m!(1)
-Papá: “…Te escribo para avisarte, que debido a las alzas del petróleo y los numerosos huracanes…”
-Nico: ¡OHHH!
-Papá: “…Este año solo aceptamos cartas que pidan bicicletas… Atentamente, tu Viejito.”
-Nico: ¡¿QUÉÉÉÉÉ?!
-Papá: (carraspeo) ¡Hum!
Luego se publicita la promoción de un Banco que ofrece bicicletas para sus clientes a muy bajo precio.
Publicidad 2(Música tipo Disney, se escucha un tono de marcación telefónica…tuu… tuu…tuu…)
-Bruja:(voz de bruja) ¿Aló? ¿Con el Príncipe?
-Príncipe: (con voz flemática) Sí, con él
-Bruja: Habla la Bruja ñaca-ñaca…
-Príncipe: ¿Diga?
-Bruja: Te llamo para contarte que anoche vi a tu Blancanieves, no con UN enano, sino que ¡con SIETE!Después continúa la publicidad sobre una compañía telefónica.
Estos dos anuncios publicitarios de radio me encantan por lo ingeniosos y porque me hacen, cada vez que lo escucho reír a carcajadas; y me han hecho reflexionar acerca de dos cosas.
A partir del primero,
Nico y su papá, me hizo pensar acerca de la ingenuidad de los niños y cómo para estas Fiestas, aquellos papás que se ven un tanto agobiados por no poder cumplir con las expectativas de sus hijos (regalos especialmente), recurren a estratagemas de este tipo; lo que me lleva a recordar mi tierna infancia y las navidades vividas en el seno de una familia numerosa (5 hijos, 7 miembros en total, sin contar a las tías solteras y abuelo que solían pasar cada navidad con nosotros), y el momento en el que descubrí(mos) que aquellas tremeeendas bolsas con regalos que nos ponían la lado del pesebre, no las traía el Viejito ni tampoco las compraban mis papás, sino que eran los regalos que la empresa donde trabajaba mi progenitor nos hacía cada año; y yo feliz, pues sólo me enteré años más tarde.
El segundo, me hizo evocar las largas tardes de vacaciones de invierno y verano en nuestro entretenido pueblo, cuando para matar el aburrimiento pasábamos horas pegadas al teléfono con la Paquita Rivera haciendo pitanzas, de hecho varios de los anuncios escuchados
(2) en
La Radio en estructura son casi iguales a las pitanzas, sólo que el contenido y fines han variado. Entre mis preferidas recuerdo esta:
(Se oye una marcación telefónica,tuu…tuu…tuu… y risas nerviosas de dos niñas)
-Sole niña : (con voz de grande) ¡Buenas tardes señora!, ¿sería usted tan amable de decirme si en su casa sale agua? Pues en la mía no sale…
-Señora amable: Sí, espere un momento… (se escuchan pasos que se alejan, y un minuto de espera...pasos que se acercan...)… ¡SÍ! ¡Sale mucha!
-Sole niña: ¡¿Y que querís que te salga, vieja güeona, coca-cola?!
(Corte abrupto de la llamada y risotadas).
Hoy cuando recuerdo esas travesuras infantiles, no puedo dejar de sonreír, y esta risa sigue siendo una risa nerviosa, de sólo pensar en la cara de la señora y las puteadas que nos debe haber echado, por haberle hecho perder su valioso tiempo y después tratarla a garabatos, una mueca de complicidad se dibuja en mi rostro.
En la actualidad no me ha tocado recibir este tipo de llamadas, ¿será porque no tengo teléfono fijo? ¿O porque los niños se entretienen en otras cosas?
(1) Esta parte del anuncio me encanta... es de una ternura indescriptible...mmm
(2)Por lo cual deduzco que los publicistas deben ser de mi generación, y seguramente, también se dedicaban a hacer pitanzas como nosotras.
(3) El niño que parece en la foto no es Nico, sino que se llama
Ignacio Munita y sus amigos le dicen también Muni y Kirinito.