Vilches... amado... Vilches... evocado... Vilches soñado...
Los que me conocen desde hace tiempo saben que flipo con este lugar de la precordillera maulina... Incluso he dicho más de alguna vez, que me gustaría terminar mis días ahí en una casita, cultivando mis flores y cuidando a mis gallinas. Es más... los que me conocen más profundamente... me habrán oído decir que quiero que mis cenizas sean esparcidas entre estos bosques nativos...
No obstante, en el último tiempo he desistido de mis sueños y he conocido otros paisajes que se le parecen aunque nuuunca serán lo mismo...
¿Y qué tiene Vilches que no tenga otro sitio? ¿Ah?
He descubierto a mucho andar... que son los
recuerdos, los buenos momentos vividos en familia y con amig@s, que de alguna forma, me han llevado a asignarle un valor casi
mítico a este lugar... Y por qué taaanto, me he preguntado más de alguna vez... Tiene que ver con la infinidad de buenos recuerdos que atesoro de las distintas vivencias desde que tengo memoria...

Esta imagen que ven arriba es como de 1975 o 1976, donde estamos mi madre y mi hermana (la chica de las piernas chuecas soy yo), este es el primer veraneo que recuerdo y fue en la cabaña del Tío Oscar. De ese verano teeengo varias impresiones, pues fue mi primer contacto con la naturaleza y aprendí un montón de cosas: las que más me llamaron la atención, el haber visto una rata con sus pequeños ratoncitos recién nacidos y al cuidador de la cabaña, Aladino, preparándose para
despacharlos a mejor vida. De Aladino, conocí también las trampas para perdices, las que cazaba para disfrutar en una sabrosa cazuela.
Ah! Y otra cosa no menor, eran las visitas a
nuestro terreno, unas cuadras más arriba y escuchar a mi padre: "Aquí construiremos algún día nuestra cabaña", decía mi papá mirando al cielo y soñando...

Esta imagen es de mi madre y también en algún rincón de Vilches, y por la fecha y por su cara ... creo que ya le habían descubierto su cáncer... A pesar de todo este dolor -imagino- y recuerdo que estas vacaciones de verano siempre fueron un descanso, como una terapia, una forma de cargarse de energía para seguir luchando contra la muerte...

Ese sueño de mi padre sólo se hizo realidad por ahí por 1982... Cuando uno de mis tíos se ganó un premio de la
Lotería y repartió entre sus hermanos una importante suma, que le permitó a mi papá dejar de soñar y ponerse a construir...
Creo que por eso le tengo tanto cariño a Vilches y a nuestra pequeña cabaña, pues mis padres que eran bastante formales y conservadores, aquí en Vilches como que se relajaban y se permitían ser más felices... sin preocuparse tanto por mantener las composturas...

Bueno, y a padres conservadores; hijos lanas y artesas, jajajaj!!! En esta imagen salimos con mi hermano mayor, el Peri, más nuestros respectivos polol@s, haciendo el loco, disfrazados algo así como de
pehuenches...
Finalmente... Vilches para mí ha significado, un lugar mítico, que está en mi imaginario... Y que en momentos de más estrés y de insomnio, especialmente cuando estaba fuera de Chile... lo evocaba... principalmente sus montañas, bosques de
coihues, canelos, robles... y aguas cristalinas para recuperar la paz y la armonía perdidas.
En la imagen aparezco con mi sobrina Catalina, en la Quebrada del Coihue, en mi primer viaje a Vilches, cuando regresé a Chile en el 2003... Ese día con la Cata nos dedicamos a abrazar árboles, pues según había escuchado por ahí, que éstos te cargan de energía positiva...
Este post, lo he hecho dedicado a mis padres, quienes me enseñaron a disfrutar de las cosas sencillas de la vida: la naturaleza, la buena comida y la amistad...P.d. las imágenes recopiladas son las únicas que he podido encontrar en mis cajas de los recuerdos, pues de Vilches hay cientos de miles, jajajaj!!! Pero repartidas en muchas casas, familias y países; y no es chiste!!!